22 ideas sencillas para ser más sostenibles con el planeta

Sostenibilidad es una palabra grande. Pero en lo referente a nuestras acciones, si todos pusiéramos nuestro granito de arena, sumaría mucho. Lo que consumimos en nuestros hogares puede tener repercusiones directas en los ecosistemas más grandes y vitales del mundo y lo único que necesitaríamos para cambiar las tornas de la devastadora pérdida de especies y biodiversidad es pasar a la acción.

Todos y cada uno de nosotros tenemos la capacidad de crear un cambio positivo mediante las decisiones que tomamos cada día: te proponemos 22 maneras de empezar.

  1. Compra menos y hazlo pensando en el planeta

«Nuestra idea de una economía circular es una en la que se eliminan los residuos y la contaminación, en la que siguen utilizándose los materiales y los productos y en la que la naturaleza se regenera, todo ello mediante el diseño», afirma Ellen MacArthur, exregatista británica y fundadora de la Fundación Ellen MacArthur. «Una economía así equilibraría las necesidades de la sociedad con las de nuestro planeta».

De todas las materias primas que extraemos de la naturaleza y convertimos en productos, aproximadamente dos tercios acaban convertidas residuos. Por tanto, la salud del planeta depende de que todos compremos de forma sostenible aquello que necesitamos y lo reutilicemos cuando hayamos terminado. La forma de un futuro exitoso y sostenible es redonda: una economía circular en la que utilizamos los recursos con moderación y reciclamos constantemente.

«Cuando compres, ten en cuenta de dónde procede la comida. Cuanto más haya viajado, más energía se habrá gastado para el combustible, la refrigeración y el envasado, lo que probablemente incremente las emisiones de combustibles fósiles», explica Karen Edwards, autora de The Planet-Friendly Kitchen: How To Shop And Cook With A Conscience. «Compra alimentos locales en mercados de agricultores o de comercios pequeños, o trata de cultivar tus propias frutas y verduras en casa». La agricultura orgánica es más responsable con el medioambiente, abejas incluidas, mientras que hay organizaciones como la Ahimsa Dairy Foundation que producen leche y queso sin matar a los animales. Elimina los envases innecesarios visitando tiendas de residuo cero en las que puedas rellenar tus propios recipientes. «En casa, reduce el desperdicio de alimentos planificando las comidas semanales con antelación», recomienda Karen. «Cambia el film plástico por envoltorios de cera de abeja biodegradables».

  1. Consume más plantas

Se prevé que el mercado mundial de alternativas a la carne supere los 5700 millones de euros para 2025 y los productos de origen vegetal están atrayendo incluso a los más acérrimos amantes de la carne, que se preocupan por su bienestar personal y el de los animales. Esto, unido al elevado coste ambiental de su producción, hace que reducir el consumo de carne y productos lácteos sea una de las formas más eficaces de limitar nuestra huella ecológica, además de sus posibles beneficios para la salud.

«Criar y matar a 80 000 millones de animales cada año para alimentarnos supone un coste enorme para nuestro planeta, sobre todo por el terreno necesario para criar y cultivar su pienso, ya sea soja, maíz o hierba», afirma el cineasta Kip Andersen, productor de los documentales medioambientales Cowspiracy y Seaspiracy. Según Andersen, «esta es la causa principal de la destrucción del hábitat, el consumo y la contaminación del agua, la deforestación y la extinción de la fauna. Sustituye los ecosistemas biodiversos por monocultivos (soja, maíz o hierba) y monoespecies (vacas, cerdos o pollos)».

  1. Reduce el gasto de electricidad

Plantéate cambiar a una empresa o cooperativa de energía verde. También puedes instalar un contador inteligente para gestionar y vigilar tu gasto de energía y reducir las emisiones de carbono. En el Reino Unido, por ejemplo, las políticas que fomentan la generación de electricidad sin carbón y las tecnologías emergentes condujeron a una reducción de un 67 por ciento en las emisiones de CO2 del sector energético entre 2008 y 2019, y el precio de la energía eólica marina bajó de 150 libras/MWh a unas 40 libras/MWh, pero en torno al 22 por ciento de las emisiones de carbono del país todavía proceden de los hogares.

  1. Limpieza verde

Nunca había sido más importante que ahora tener una casa limpia, pero no necesitas emplear un batiburrillo de productos tóxicos para mantenerla impoluta. Los supermercados están hasta arriba de productos de limpieza envasados en plástico que están llenos de sustancias químicas potencialmente perjudiciales para la salud de los humanos y el planeta. Cambia la lejía corrosiva por bicarbonato de sodio o vinagre para limpiar retretes y desagües. Para la colada, pues apostar por las nueces de lavado, jabones naturales, y piezas sólidas que además de no dañar la flora y fauna de nuestros mares y océanos son más responsables con nuestras prendas y no suman basura.

  1. Analiza tus inversiones

Quizá ahora te hayas centrado en reducir tu huella de carbono, pero ¿estás contribuyendo sin saberlo a empresas contaminantes y poco éticas a través de tus inversiones de futuro? Tu banco o proveedor de pensiones podría estar financiando los combustibles fósiles o la deforestación. Infórmate de cómo se gasta tu dinero y fomenta las inversiones éticas.

  1. Gestiona las microfibras

El mar de plástico que aparece en las playas de todo el mundo no es lo único que perjudica al medioambiente. Durante el ciclo de lavado en casa, los materiales sintéticos desprenden unas 700 000 microfibras: partículas de plástico diminutas que no se capturan en los sistemas de filtración actuales y acaban en los océanos, donde son ingeridas por organismos acuáticos. Un estudio ha demostrado que el 63 por ciento de las gambas del mar del Norte contenían fibras sintéticas, por ejemplo.

La campaña de la Marine Conservation Society, Stop Ocean Threads, está exigiendo a los fabricantes de lavadoras que empiecen a instalar urgentemente filtros que capturen los 10 billones de fibras que se liberan cada semana al medioambiente solo en el Reino Unido. «Entre tanto, utilizar suavizante, lavar a 30 grados, lavar una carga completa de ropa y pasar de polvo a líquido son formas de reducir el desprendimiento de fibras», explica la Dra. Laura Foster, directora de mares limpios en la Marine Conservation Society. Utilizar una bolsa de lavado como la Guppyfriend Washing Bag también puede ayudar, ya que reduce el desprendimiento de fibras sintéticas una media de un 86 por ciento durante un ciclo de lavado.

  1. Belleza sostenible

A todos nos encantan los productos de belleza o de aseo, pero una vez sabemos qué funciona y qué nos gusta, comprar un recipiente rellenable en lugar de un bote o una botella nuevos puede ahorrar residuos. Busca marcas que se esfuercen por reducir la cantidad de productos que se convierten en residuos o que trabajen de forma proactiva en envases sostenibles para reducir el uso de plástico.

  1. Líbrate del papel

Muchos bancos ofrecen la opción de desactivar la recepción de correspondencia en papel. También puedes reducir la cantidad de publicidad que te llega al buzón colocando una pegatina o un cartel que diga «no se acepta publicidad».

  1. Vehículos limpios

Como parte del plan estratégico para la transición a una movilidad sostenible, el gobierno de España anunció este año su intención de poner en marcha una nueva edición del Plan MOVES 2021 para seguir impulsando el compromiso con la movilidad eléctrica. El pasado 2020, el gobierno fijó 2050 como la fecha para el fin de la utilización de vehículos de combustión, para así conseguir la neutralidad climática y conseguir un parque de turismos y vehículos comerciales sin emisiones directas. El anteproyecto de ley, que aún no ha sido aprobada, establece que a partir de 2040 no se comercialicen vehículos nuevos con emisiones de CO2.

  1. Mascarillas sostenibles

Justo cuando las regiones del mundo estaban progresando y deshaciéndose de los artículos desechables, comenzó la pandemia de COVID-19 y generó una necesidad urgente de equipo de protección individual (EPI), lo que ha provocado un incremento de los plásticos de un solo uso. Se estima que cada mes se utilizan 129 000 millones de mascarillas y 65 000 millones de guantes, así como una montaña de envoltorios protectores. Las repercusiones se sentirán durante mucho tiempo, ya que los EPI desechados llegan a nuestros océanos, pero elegir una mascarilla lavable puede ayudar. Por cada compra de dos paquetes de mascarillas reutilizables y sostenibles de algodón orgánico con certificación GOTS de la organización de conservación marina 4Ocean, apoyas la limpieza de 500 gramos de basura de ríos, mares y costas.

  1. Oficina ecológica

Ahora que muchos trabajamos desde casa, la eficiencia de nuestra oficina depende de nosotros. Reutiliza muebles para tu espacio de trabajo y emplea sistemas de archivado digitales en lugar de llenar las estanterías de documentos. Recicla y reutiliza el papel y los sobres, y plantéate utilizar el navegador web Ecosia, que planta  árboles por cada búsqueda. Utiliza pilas recargables, bombillas LED e invierte en una regleta inteligente que ahorre energía. Recuerda potenciar tu propia eficiencia –y tu felicidad– con una ventana, luz natural y plantas.

  1. Defiende a la fauna silvestre

Crea y firma peticiones, protesta de forma pacífica, apoya las campañas de justicia para la naturaleza, sigue a defensores de la fauna y la flora silvestres en redes sociales e insta a las personas de tu entorno a que hagan lo mismo.

  1. Empieza desde joven

Nunca se es demasiado pequeño para ser un ecoguerrero. Se estima que cada día se tiran ocho millones de pañales desechables de plástico en el Reino Unido y cada uno tarda 500 años en descomponerse. Si tienes un bebé en casa, es probable que ya exista o que pronto dispongas de una alternativa sostenible a estos pañales. Ya existen versiones biodegradables y están recuperándose los pañales reutilizables de toda la vida, lo que reduce significativamente los desechos y el coste.

¿Todavía no conoces nuestra línea de cuidado infantil sostenible?

  1. Deja a los peces en el mar

«Extraer y matar 1500 millones de peces del océano para alimentar a los humanos cada año es, con diferencia, la causa principal de la caída de la biodiversidad que se está produciendo en nuestros océanos, independientemente de que la práctica pesquera sea comercial, “sostenible” o de acuicultura», afirma el realizador de los documentales Seaspiracy y Cowspiracy, Kip Andersen. «El océano simplemente no puede prosperar con este nivel de saqueo». En lugar de pescado, puedes optar por alternativas veganas o pasarte a una dieta vegetal.

  1. Practica «plogging»

Como su nombre indica, esta actividad, nacida de las palabras suecas jogga y plocka upp, que significan respectivamente «correr» y «recoger», es una combinación de correr y recoger basura. La actividad está cobrando impulso como forma de reducir los residuos plásticos en tu vecindario, por incentivo de ponerse en forma y el atractivo en redes sociales de una buena acción, y además sirve para mostrar la magnitud del problema.

  1. Acorta las duchas

A pesar de que lo llamamos «Planeta Azul», menos del 1 por ciento del agua de la Tierra es dulce y accesible. España ya es uno de los países más secos de Europa y, por consiguiente, uno de los más propensos a sufrir estrés hídrico, sobre todo cuando el cambio climático es un peligro muy evidente y presente. De hecho, en 2017, España experimentó una de las sequías más graves de su historia. Adoptar consejos para ahorrar agua de la ONG independiente Waterwise ayudará a conservar nuestras preciadas reservas de H2O. Una ducha media de cinco minutos, por ejemplo, gasta 45 litros de agua; reducir la duración a la mitad o evitar duplicarla puede repercutir tanto en el ahorro de agua como en el combustible empleado para calentarla.

  1. Reduce los residuos electrónicos

Puede que nuestra obsesión con la tecnología esté impulsando el avance de la humanidad, pero la reducción del coste de los aparatos electrónicos y la cultura de usar y tirar han convertido los residuos electrónicos en la corriente de desechos que más rápido crece en el planeta: en 2019, el mundo produjo 53,6 millones de toneladas métricas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Solo poco más del 17 por ciento se recicló y el resto –que contiene una mezcla de materiales peligrosos y valiosos– acabó en vertederos o fue desmantelado, normalmente por trabajadores en condiciones precarias. Forma parte de la solución donando los dispositivos electrónicos a organizaciones benéficas o llevándolos a un punto de recogida.

En España, el Instituto Jane Goodall ofrece el servicio de poder enviar tu teléfono móvil antiguo de manera gratuita para que puedan reutilizar el coltán y otros minerales utilizados en los teléfonos móviles gracias a su campaña Movilízate por la selva.

Además, el término residuos electrónicos no solo incluye portátiles y teléfonos móviles: muchos de los electrodomésticos del mundo también acaban en vertederos. «A pesar de tener las mejores intenciones, estamos maniatados a la tendencia de los dispositivos y electrodomésticos con obsolescencia programada, que contribuyen mucho a la atroz cantidad de contaminación por plástico y despilfarro eléctrico», afirma el exingeniero de Dyson y cofundador de Lupe Technology, Pablo Montero.

  1. Cultiva tu jardín

Según la Federación Española de Empresas de Jardinería, más del 60 por ciento de los hogares españoles consumen productos de jardinería. Independientemente del tamaño de tu jardín, terraza o espacio exterior, puedes aprovecharlo para cultivar alimentos. También puedes transformar tus espacios al aire libre en un refugio para la fauna plantando flores autóctonas que atraigan a los polinizadores, evitando los plaguicidas y creando un compostador.

  1. Cambia tu forma de viajar

Las restricciones por la COVID-19 podrían haber causado una reducción de casi un 57 por ciento de las emisiones de CO2 de los vuelos por Europa frente al 2019, según Eurocontrol, pero a medida que las aerolíneas regresan a la normalidad, la aviación supondrá uno de los mayores dilemas éticos para los exploradores responsables con el medioambiente. United Airlines está firmando alianzas corporativas en su Eco-Skies Alliance para comprar carburante sostenible y explorar la tecnología de captura directa de aire, pero actualmente casi todas las aerolíneas optan por planes de compensación de emisiones de carbono. «La compensaciones de emisiones de carbono no son la solución: son una tirita para ganar tiempo, así que es mejor compensar que no hacerlo», afirma Alexa Poortier, cofundadora de NOW, que financia proyectos que se ajustan a los Objetivos de Desarrollo Sostenible a través de su herramienta NOW Offset Carbon.

Viajar menos pero durante más tiempo, viajar en tren, ferri o bicicleta, y reservar en agencias como Charitable Travel, que dona el 5 por ciento del coste del viaje a organizaciones benéficas, o en turoperadoras responsables como G Adventures, que apoya proyectos comunitarios, son otras formas de reducir las huellas de tus aventuras.

Además, cada vez son más las personas que se lanzan a compartir sus viajes, tanto de larga distancia, con apps como Blablacar, como los trayectos diarios para ir al trabajo, con apps como Amovens. Así, no sólo ahorrarás dinero, sino que disminuirás tu huella de carbono considerablemente y, en algunas ciudades, podrás utilizar los carriles destinados a vehículos con alta ocupación, como en Madrid. Incluso existen apps que te permiten encontrar personas que quieran realizar el mismo viaje que tú en taxi, como Carpling.

Además, La gran mayoría de los vehículos propios pasan gran parte del tiempo aparcados esperando a ser utilizados, ya sea mientras trabajamos, dormimos o estamos en el cine. Con el objetivo de compartir nuestro propio vehículo cuando no lo estamos usando, o bien que ni siquiera sea necesario adquirir un vehículo propio, cada día surgen más opciones de movilidad sostenible en las ciudades derivadas de este tipo de apps y del e-sharing, que nos permiten tener a nuestra disposición patinetes, bicicletas, motocicletas y coches en cualquier esquina de la ciudad para cogerlo haciendo un gesto con el dedo en la pantalla de tu móvil. ¡Ser sostenible nunca había sido tan fácil y tan económico!

  1. Apadrina un pingüino

Como cada diciembre, el Gobierno de España arranca la Campaña de Apadrinamiento de Pingüinos de Isla Decepción, en la Antártida. Con el objetivo de que los pingüinos apadrinados consigan sobrevivir y llegar a la etapa adulta, este proyecto pretende difundir el compromiso con el cuidado del medio ambiente, para que podamos hacer del planeta Tierra un lugar más cuidado, saludable y equilibrado con la naturaleza.

Además de pingüinos, las posibilidades para apadrinar animales necesitados de ayuda es infinita. Desde protectoras de perros y gatos, hasta centros de rescate de animales salvajes víctimas del tráfico ilegal, pasando por santuarios de animales de granja, todos ellos ofrecen la opción de echar una mano a través de la figura del apadrinamiento. Así, ¡incluso desde casa puedes ayudar a cualquier animal que lo necesite!

  1. Moda verde

Cada año se producen mil millones de prendas de ropa a nivel mundial y se calcula que se pierden 412 000 millones de euros cada año debido a ropa usada que no se recicla: cada segundo, se tira a un vertedero o se quema una cantidad de ropa que equivale a la carga total de un camión de la basura. Según las tendencias actuales, para 2050 la industria de la moda utilizará un cuarto del presupuesto de carbono mundial. Al vivir confinadas, muchas personas han abandonado su obsesión por la ropa, pero si vuelves a comprar prendas nuevas, evita la «moda rápida» y opta por prendas producidas de forma ética y de calidad, fabricadas con materiales de bajo impacto. Comparte, arregla, dona, vende y recicla todas las prendas viejas que puedas y reutiliza tus joyas viejas o rotas en el Rejewel Collective, donde fabricantes internacionales las convertirán en piezas nuevas.

  1. No malgastes

Para el medioambientalista sir David Attenborough, el mensaje es simple y claro. «Dejar de malgastar. Dejar de malgastar en todo. Dejar de malgastar energía, de malgastar comida, de malgastar plástico y de malgastar tiempo. Este es un mundo valioso y todos podemos utilizar nuestras acciones y nuestra voz para salvar el planeta. Es importante que lo intentemos, nuestro futuro depende de ello».

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